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El turismo de salud es de los más antiguos que se conocen a nivel mundial por lo que Lanzarote ha puesto especial interés en materia de salud y descanso, para lo que ha desarrollado, como una alternativa más al turismo convencional, una amplia oferta e infraestructuras para el tratamiento y consulta para distintas afecciones o simplemente para mimar el cuerpo y relajarse.
En la Isla se encuentran balnearios cuyas aguas, ricas en minerales y mezcladas con el agua del mar, son muy adecuadas para tratamientos de rehabilitación, reumatismos crónicos, lesiones ulcerosas, afecciones cutáneas y del sistema óseo, así como el cansancio y el estrés.
En los centros y balnearios de Lanzarote se desarrollan todo tipo de técnicas y servicios, que van desde las algas, lodos marinos, hidroterapia, baños con sales, vendas con aromaterapia y parafangos hasta la talasoterapia, termoterapia, presoterapia o drenaje linfático, reflexoterapia, quiromasajes, masajes específicos, ducha vichy, baño turco, jacuzzi, sauna, jets en piscina y un largo etcétera.
Pero no sólo sus centros especializados confieren a Lanzarote la condición de ser un destino de turismo de salud, sino que la Isla entera es un paraíso para olvidarse del estrés, del cansancio, de las ganas de desconectar y de las dolencias que el ajetreo diario crea. Basta con los terapéuticos paseos por sus extensas playas de arena dorada, con los baños en sus cristalinas y templadas aguas de mar cargadas de yodo, sodio y otros elementos beneficiosos para el cuerpo y con el contacto con una oxigenante naturaleza, que inevitablemente obliga a la relajación.
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